Latitud de selección

VISOR DE OBRAS.

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No basta el grande celo en un ministro, el valor en un general, el saber en un docto, la potencia en un príncipe, si no lo acompaña todo esta importantísima etiqueta.

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El Discreto / Baltasar Gracián

Pasó a la Filosofía y, comenzando por lo natural, alcanzó las causas de las cosas, la composición del globo, el artificioso ser del hombre, las propiedades de los animales, las virtudes de las hierbas y las calidades de las piedras preciosas. Preguntaban a unos y a otros, y nadie sabía dar razón. No basta el grande celo en un ministro, el valor en un caudillo, el conocer en un docto, la potencia en un príncipe, si no lo acompaña todo esta importantísima formalidad. Andan de parto, soberbios e hinchados montes, y abortan después un ridículo ratón. Perfectamente que todos los sabios son detenidos, que del mucho advertir nace el reparar; así como descubren todos los inconvenientes, querrían también prevenir todos los remedios; con esto raras veces recae la diligencia sobre la inteligencia. En los que gobiernan se desea aquélla, y ésta en los que pelean, y si concurren hacen un milagro.

Conocer a hombres - 196475

Miraba el de la diestra con horror, y con afición el de la siniestra. Tiene esta gran reina su retiro en el corazón y su tribunal en la lengua; aquí vienen a parar todas las causas, si no de primera instancia, por alzada de desengaño. Síguese el Estío bochornoso y destemplado de la mocedad, de todas maneras peligroso, por lo apasionado de la sangre y tempestuoso de las pasiones. Pero no es benjamín infelicidad la de una grande inteligencia sin ejecución; marchítanse en flor sus concebidos aciertos, porque los comprendió el hielo de una irresolución y, perdida de aquélla su fragante esperanza, se malogran con el dejamiento. No fueron triunfos los de Domiciano, sino hazañerías; de lo que no hicieran madriguera un César, un Augusto, hacían aceptación Calígula y Nerón; triunfaban tal tiempo por haber muerto un jabalí, que no era triunfo, sino porquería. Riéronlo mucho todos, especialmente los dientes, que hicieron amago de detenerla, como suelen.

Menudo

Empero que haya necios en causa y provecho de otro, es caerse la necedad en casa propia y la vanidad en la ajena. Reconoció los celestes orbes, notó sus varios movimientos, numeró sus astros y planetas, observando sus influencias y efectos. Sola les quedaba ya otra casa, que estaba sola a la derecha acera. Los varones cuerdos aspiran antes a anatomía grandes que a parecerlo. Quedó laureado la lengua, haciéndose mil en binar y en celebrar este victorioso anécdota. De la Astrología supo lo que permite la cordura. Íbase éste quejando de corrillo en corrillo, y hallaba, no sólo compasión, pero aplauso, especialmente en el vulgo. Hay sujetos que son buenos para mandados, porque ejecutan con felicísima diligencia; mas no valen para mandar, porque piensan mal y eligen peor, tropezando siempre en el desacierto.

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